lunes, 29 de junio de 2009

Ajeno

Inmigrante sin visa en el mundo.
Hace tres días me he levantado en una casa ajena, que creía mía.
Aun era de noche y un pedazo de luna me observaba extrañándose de mi presencia.
Era yo, sólo que apartado, inmerso en un paralalelismo.
Empecé a sentir como mis huesos se separaban.
Estaba siendo despachado por el vomitorio de la hinchada contraria; colgado en un tendedero, sin haber sido lavado.
Como un cigarro en la boca de una evangélica.

Aclarecía y mi piel podía ver mis sueños al otro lado de la casa.
Hace tres días que camino flotando. Sintiéndome extranjero en el baño y el patio.
Me inquieta saber que falta algo, y me perturba más no acertar en mi carencia.
Abstraído del exterior respondo a murmullos lejanos, con vagas afirmaciones.
No encuentro un sitio en esta caja de colores (pero hay un espacio)
Tengo una lista de pendientes bien ordenada. Pero no decido empezar.
Por las noches suelo escribir estas elocuencias, y me da por hacer el crucigrama que dejé en la mañana.
Enciendo y apago el televisor varias veces antes de dormirme (otro síntoma de ansiedad incomprendida)

A veces, ella aparece. Y todo el orden conseguido desaparece.
Es tan repentina y fugaz su presencia. Haciendo que todo se torne borroso, menos ella.
Pero que importa, de igual forma su nítida figura es dispersa para mi.
Hace tres días que no oigo su voz. Y lo penúltimo que salió de su boca fue una petición.
En ese momento sentí como era empujado de un culumpio y aterrizaba en una piscina que experimentaba resacas.
Empecé a volar sin querer. Veía cosas extraordinarias por primera vez, aunque iba tan rápido que no tuve tiempo de fotografiarlas.

Ajeno: como Ratzinger orando en una mezquita; Como estar aplaudiendo en un funeral.
Así ando, tan ilegal por el mundo como Pablo Escobar. (amado y odiado por estos y aquellos)
Sin pertenecer a la tierra a pesar de que la piso.
Escribiendo basura poética (como esta) porque camino mareado, ebrio de incertidumbre entre las calles, exiliado de lo que sentía y atragantado de ajenidad.

L.B.

El lado amable del problema: "Si tuviera la oportunidad (y hoy la tengo), de conquistarte cada mañana y por las noches hacer que me extrañes sin siquiera haberte ido."

L.B.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Olá,

Visitei seu blog de poesias e deixo aqui um convite para vc conhecer o meu:

http://phoenixcapitaldoarizona.blogspot.com

Boa sorte