martes, 18 de julio de 2017

El insoportable peso de la mugre

Parte I: El agujero negro.

Ese cansancio imperceptible que se embolsa bajo los ojos
Casi tan gradual como la luz que se hace noche en la ventana
En el haz de luz que atrapa los microscópicos restos de polvo
Que se desplazan lentos, pesados y dispersos sobre la piel

El desvelo de un loco que mira dos lunas en la noche
Los sueños de ojos abiertos que se vuelven pesadillas
Mientas la tristeza se filtra en las paredes
Nadie está a salvo del vacío,
                                Hasta las almohadas huelen la desolación en mi nuca.]

El insomnio puede ser devastador
Sobre todo si una mujer desnuda y en lo oscuro
Llora con los ojos hundidos en las sábanas
Cuántas imágenes son reales durante la vigilia
                                                [Cuánta angustia puede absorber el colchón.

Toda la mugre se pega a mi piel, a mi cabello,
El sudor frío que embalsama mis poros y mis ojos
Mientras la penumbra petrifica la noche en mi pecho
Solo respiro si abro la boca, pero el aire apenas desenreda su pelo.

Parte II: Mirar la luna.

Casi sin notarlo, distraído en el humo azulado,
Su escote gentil y perfumado me toma por sorpresa,
Guardo ese aroma con recelo, en mi almohada,
Mi in(conciencia) y mi nariz.

No puedo olvidar la boca que me ha tomado
Dejar que el corazón me abarque y sacuda mi cuerpo
Sabiéndola lejos, queriéndome solo, sin gusto
No puedo desconocer la piel, el tacto lo que ha sido mío.

Ella ve con claridad lo que mis ojos ocultan
Navega cielos sin estrellas orando que aparezcan
Pero un Dios vengativo solo le permite la luna
Esa claridad eterniza la tristeza nublando sus caminos.

Casi sin notarlo, su sonrisa se vuelve un faro
Un astro errante guiando su esperanza
Nada se da por perdido estando vivo
No quiero resignarme a abrazar su ausencia
[y orbitar en recuerdos de su boca.

Parte III: estrellas fugaces.

A veces nos equivocamos
Confundimos estrellas con satélites,
Vemos planetas moverse en el ala de un avión
Creyendo en el fondo que la lucecita roja
                                                Nos concederá un deseo]

Nos da miedo abandonar lo que somos
Me aterra mirar al cielo y no encontrarme con sus ojos
Sentir como sus labios se desasen de mi boca
Para volverse un faro intermitente
[Una lucecita roja que se desvanece.

Todo su amor me quema como un sol
Y sus besos me atan a la cama
El tiempo no nos basta para seguir acostados
Cuando sus abrazos se tornan días azulados.   

Soñé con ella cuando empezó a crecerme la barba
La tuve dormida mientras divagaba despierto
Ahora somos dos latidos con distinta frecuencia
Astros errantes surcando el cielo

Atraídos por el fuego que una vez los unió.]

jueves, 8 de junio de 2017

El cielo de Venus

Contempló las naves que ardían en el horizonte
Había un horror en el sol reflejado en sus ojos

Todo era distante.

Las llamas envenenaron el cielo de rojo
Mientras turbios se hundían los corazones en el agua

Todo fue tan deprisa.

La tristeza cargó las nubes de agua
Las lágrimas se evaporaron en las mejillas del mundo
Viajaron en ascenso preñando las nubes de odio
Y Venus moría en un cegador cielo azul

Corro, corro bordeando el anillo de la noche
Siento las estrellas tatuar mi espalda con su luz
Solo el día puede detener mi paso
Solo su boca me balancea en un columpio en la eternidad

Corro, corro bordeando el anillo de la noche
Siento las estrellas tatuar mi espalda con su luz
El cielo de Venus retiene mi paso
Solo su boca me balancea en un columpio en la eternidad

martes, 12 de abril de 2016

Saturno

Quebré la botella que contenía al universo
Ya no tenía en mis manos la mancha inexplicable de Dios.
Yo solo quería divertirme
Pero ahora el infinito se desborda en la ventana.

Cerré un ojo para mirar por el telescopio
Como la noche abarcaba todo lo que una vez estuvo en mi mano
Millones de estrellas brillaban como paracaídas en llamas
Sin embargo, no veía la historia tardía de los astros
Sino el preciso instante en que nacían y morían.

Un instante eterno de insignificancia humana
La mirada del hombre ante un agujero que devora planetas
Pero Marte hizo de nosotros instrumentos de guerra
El cosmos nunca ha sido un sueño inalcanzable.

Desde la ventana distinguía la historia de todos nosotros
La forma en la que el polvo grababa el universo
Siempre estuvimos en la cabeza de la creación
Solo queríamos divertirnos.

Así que tomé una escalera para aproximarme a todo
Para ver de cerca la gloria que Medusa convirtió en piedra
El sol me abrazaba con sus rayos letales
La luna también era una bola ardiendo con brillo ajeno.

Estaba flotando…

Atraído por las piernas abiertas de Venus
Inconsciente de lo que sucedía
Mi cuerpo era cubierto por la lluvia perpetua de Venus
El planeta donde no deja de llover
                                    El manantial eterno del universo.

Estaba flotando…

Miraba a la tierra tan lejana, extraña, azulada y deforme,
Tomé el caleidoscopio para ver el hogar al que no volvería

El sol se hundía en el mar
Mientras un muro naranja se alzaba hasta el cielo

Un atardecer, solo eso…

Pero mientras la bola de fuego era tragada por el azul marino
Saturno emergía a la superficie, tan liviano como una verdad

Imagina a Saturno…flotando en el mar, como una verdad. 

A mi amigo Carlos. 

martes, 9 de febrero de 2016

Incomodidad

Creer que hemos perdido la razón,
que ninguna vela puede apagarse bajo una copa.
y que el universo nos ha exhalado por una esquina,
por un borde que se contrae en el tiempo.

Sentir que estamos sobre una cornisa que se deforma
cada vez que  sobre ella alteramos el curso del viento.
cada vez que juntas tus manos para domar al mundo.
Ese momento insignificante en el que parpadeas.

Llegaremos a tiempo para tender la cama
y tomar el sol a través de la ventana de la casa
para derramar el agua sobre la mesa
y manchar nuestras ropas de perfumes baratos.

Es la cordura que lustra mis zapatos
brillan esclavizados desde el suelo que los sostiene
me miran, alejados, distantes del grano entre mis cejas
es difícil no intentar vomitar sobre esta indolencia.

Confío que llegaremos a tiempo para perder la razón
para insatisfacer al mundo que mira con recelo.

Estamos destinados a usar la ropa bajo la piel
para contrariar cada acto de fe con modesta irreverencia.
para dar de que hablar al resto, estar y no estar,

despedirnos de entrada y reírnos como locos que no entienden nada. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Amantes

Siempre habrán amantes que perderán su mirada en la luna,
Unos calculadores, metódicos, otros improvisados, impulsivos.

Todavía se regalan cartas en sobres sellados, temblorosos, con absurda expectativa de lo que verán esos ojos...
...palabras que quizás no vuelvan a decirse.

Pero siempre existirán los amantes,
Corazones infantes que no aguardan por nada, salvo lo inesperado,
Que elevan castillos de nostalgias y grillos.

Hombres tontos que dejan sus noches en corazones ciegos,
Que cuelgan amores en las imposibles esquinas del cielo,
Que dejan de crecer y buscar trabajo en el periódico,
Que enaltecen su oficio de poeta, su brújula cardíaca,
Que intentan furtivamente levantar las faldas de la decencia...
                ...y hacerla gemir.

Lorenzo Barrios.

domingo, 3 de agosto de 2014

Tres

Afuera, donde la noche se llena de luces,
Las risas y el afecto enmudecen barrancos
                                                                                                        Momentáneamente.

En cambio, adentro, cuando la misma noche
Enciende las sábanas, el afecto se transforma en nostalgia,
Sobrevuela recuerdos que germinan en el corazón,
Hasta que cerramos los ojos
Pensando en pasados intactos,
Ilusiones perfectas y amores bochornosos.


                                                                                                            Lorenzo Barrios.

lunes, 31 de marzo de 2014

El sueño de Antares

Caerá la noche
y así,
Nos volveremos luces,
Que viajarán sobre luciérnagas errantes
Entre las sombras de los árboles.

Seremos luz, porque fue nuestro destino,
No para guiar a las almas que se pierden en la soledad,
No para adornar las copas de los árboles
O luz para dar calor a las hormigas en tránsito.

Seremos luz en el sueño de Antares,
Sueños de rojo escarlata
Que teñirán los ríos y la memoria
Debajo de nubes vigilantes de recuerdos e historias.

Seremos un incendio en los corazones,
Una flama que arrasa el desierto en nuestro interior,
Estrellas que descansan en divanes lunares.
No hay que estar solo para sentirse solo.

La lluvia que cae del cielo tiene el mismo destino,
Ninguna gota viaja desamparada en su descenso,
Siempre harán falta dos manos para recoger el agua.
¿Cuántas veces te veré a los ojos antes de que amanezca?

Caerá la noche
Y en ella surcarán barcos cargados de sonrisas
Que ahora solo vemos en fotos,
Palabras que el tiempo desgastó sin misericordia

Lamentablemente, pocas veces nos detenemos a observar,
Ese instante, aquella mesa, ese bigote,
El verde olor a pino y castañas,
que se ha ido… con todo aquello,

Pero nos bastará ese instante,
En el que tu mirada se vuelve irrepetible,
Para saber que todo está allí,
Que aquello que nos fue arrebatado
Ahora brilla en tus ojos…
                        …y en los míos.

La noche cederá su paso al sol
Y entonces, caeremos del cielo
Como hojas en llamas
Para convertirnos en astros terrestres
                                               Terminales,
De vida intensa y cálida.


                        Lorenzo Barrios.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dichos de cafetería

Entonces, recuerdo haberle dicho en un tono como de Joaquín Sabina:

"No te hace una mujer más fácil o difícil,
el tiempo en el que te resistes a quitarte la ropa".

Frágil

¿Cómo es posible que puedas soportar ese vacío?
¿Por qué te empeñas en llenarlo de nada?

De un poema de Oliverio Girondo.

Beberé hasta despertar dentro de una botella de vino.
Hasta hallarme frágil y diluido en la comisura de sus labios.

Beberé para olvidar los días del calendario,
la tristeza que me nace en las rodillas,
los faroles que se desgastan sobre mi cabeza.

Sucede que llevo tres años sin llorar, 
Y las barricas que añejan mis lágrimas
se desbordan en cada bamboleo,
En cada conversación que empieza
[después de las once.

Sucede que el mundo me sabe poco,
Que las horas son pesadas pero sin vida.
Que toda la angustia en mis manos
necesita un hombro que la soporte.

Por la mañana siempre aparece el tipo barbudo,
con la mirada extraviada frente al espejo,
Con el alma tan enredada como su pelo,
Y la boca llena de vaho y mentiras sobre sí mismo.

En la mañana no suelo ni reconocer
el lunar con el que me acosté,
O las ideas que cambiarían al mundo,
Pero que guardé justo detrás del espejo
que ahora me señala. 

Sin embargo, durante el día,
el quehacer, las diligencias
y los halagos gubernamentales,
nublan momentáneamente
los terremotos íntimos.

Aunque cuando las tormentas de arena cesan
dejan descubiertos secretos ya olvidados.

Es de noche
y todos los fantasmas se ciernen sobre mí,
Como gárgolas en las cornisas de un castillo,
Son vigilantes de mi miseria, de mi amargura,

Y lo terrible es que no descansan,
día tras días desintegran mi paz
como si de un láser se tratara,
como cualquier objeto aproximándose al sol.

Son fantasmas sin dueño,
venidos del cosmos, de colores opacos
que se alimentan del sueño de los justos.

Condenan las vidas a sequías saladas
A posos eternos de llanto,
Al castigo de los que no duermen,
Al látigo de Dios,

Perforan el cielo y cercan la felicidad. 
La desamparan afuera de nuestro ser,
Sin permitirle a la boca tan siquiera
                                         Cobijar una sonrisa]

Entonces, no vale la pena.
No vale la pena levantarse,
ser amable con el mundo cruel,
ser sensato con los filisteos,
darle de comer a los ciegos de poder
y a los administradores miserables de las calles.

Nadie es ajeno a la tristeza.
Nadie es ajeno a la culpa. A la rabia.

Se acercan, penetran el barro.
Las cuatro paredes de esta habitación
donde vaga mi cabeza.
Ellos se ríen mientras les llora la piel.

Y el hombre de barba se acolchona en la inconsciencia.
Nada entra o sale de la habitación,
La atmosfera es cálida y asfixiante,
Y la luna quiebra los vidrios con su magnetismo intergaláctico.

¿Qué será de ella que no se muestra en el espejo?
¿Qué es esta sombra que descansa sobre mis dudas?
¿En cuales gavetas se guardan las risas que no se usan?
¿Y dónde enmarco la rabia de los días de noviembre?

Pero sucede que nadie es ajeno a la tristeza.
Sucede que nadie es ajeno a la culpa.

A la rabia. 

Lorenzo Barrios. 

martes, 23 de julio de 2013

Prosa para descubrirse solo

Todas las gotas golpean a la puerta de tu corazón,
El aguacero ensordece el alma, la nubla,
Los sueños arden como balsas en llamas,
El ojo mágico abruma tu mirada.

No hay razón para sentir miedo,
[¿Para ti, qué es el vértigo?
Si el abismo en frente es tan solo
    el bordillo de la acera.]

Siempre te aferraste a lo humano,
A la carne, a la sangre, a las recetas,
Al “bienvenido a casa”,
Siempre volaste bajo-con temor-al cielo.

Te resististe a los sueños ocultos,
A la sobredosis de insomnio, al amanecer,
Y el espacio, la masa que ocupa tu cuerpo,
Se preñó tan solo de milagros ordinarios.

                           ***

Abre los ojos y sueña…
Deja que el cielo aplaste tu pereza,
su inmensidad te hará sentir insignificante,
maravillosamente insignificante.

Algunos sueños se acostumbran a engañarnos,
se confunden en la piel, se impregnan en ella,
consiguen adueñarse del entorno,
despiertan intriga, angustia y amor.

Esculca en tu interior,
Las tripas que confeccionarán tu corazón,
Y aunque no encuentres dragones,
Hallarás mucho fuego.

                          ***

A veces, intento comprender,
busco entrar en tu cabeza
y reproducir tus pensamientos.

Sin embargo,
solo transcribo frases sueltas.

Entonces intento poblar tu corazón
y acariciar los sentimientos.

En ese instante, me aniquilo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Nocturna

1
Domina mis sueños,
dirige las mareas, mis sentimientos,
Se adentra sin siquiera saberlo
en mi mente, mi jornada, mis recuerdos.

Embarga mis pensamientos,
los arrienda por las noches
y los libera al amanecer,
                      sencillamente,
me enmudece las madrugadas.

No se percata de su sonrisa,
del poder de sus labios,
de su pelo oscuro,
Sin embargo, su mirada es esquiva.

Presiente la inquietud de mis ojos,
buscando y rebuscando elogios mudos,
palabras subtituladas por sus caderas
con la naturalidad de un bosque
mudando su follaje.

2
Durante el día, tecleo y tecleo,
hago inventarios de aquella noche,
los clasifico, de un modo genérico,
sin menospreciar un poro, una sonrisa.

En las noches,
Reúno mis fuerzas para soñarla poco,
pero me invade hasta que sale el sol,
nada evita que mi mente emule el escote en su espalda.

Pronto, aquello que parece lejano,
estará justo al lado,
y los sueños parecerán reales
y su boca no se desvanecerá en mi almohada
y sus manos recobrarán el frío de aquella noche inusual.

domingo, 5 de mayo de 2013

Alturas de Parque Central


…subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.

De un poema de Pablo Neruda.

¿Cuántos segundos toma estrellar el pecho
 contra el suelo desde un piso 33?

33 no es un número al azar o casual,
sin embargo, una vez en el asfalto resultará prescindible.

1
Al borde de una ventana abierta apoyé mis dudas,
mis miedos, mis verdades,
dejé correr el aire frío entre mis piernas,
miré al horizonte y no sentí nada, no había nada allí,
miré el fondo gris y encontré mi arribo, mi estación.

Proyecté la caída e imaginé todo lo que estaría pensando
una vez que mi cuerpo fuera presa de la gravedad,
pensé si moriría antes de caer al suelo,
si perdería la conciencia o entendería el universo
antes de impactar con el cielo.

Imaginé que pensaría en mi madre, en el viejo,
en los amores de copas, de cama y de cajón,
en los hijos bastardos, en los enemigos, los amigos,
Imaginé que pensaría en mí.

Brevemente indagué sobre lo que llevó a Paul Celan,
Hemingway, Quiroga, Monroe, a mi tío ciego, burlar la vida,
Desprenderse de ella, fugarse de todo.

Sin embargo, ningún cuento, ningún poema, ni siquiera
Una indescifrable historia contestó mi duda.

2
Por otra parte en el marco de acero,
Intenté calcular el segundo en que me arrepentiría,
en el que ya no habría vuelta atrás
Y sin embargo me sentiría resucitado,
vivo y libre,
Cuando realmente segundo a segundo
me precipitara a la muerte.

Porque en el aire no eres más que un mango
atraído por las manos de un niño,
solo que en mi caso no hay brazos que atajen mi indiferencia.

Respiré varias veces antes del descenso,
fumé al menos dos cigarrillos
que la brisa consumía rápidamente,

Jamás volteé a la habitación, que observaba en silencio,
Procuré temblar lo menos posible y escapar al exterior,

3
Asomé el rostro agredido por el viento,
la altura produce en mi un encanto único,
como una droga que relaja los músculos,
como perder la cabeza teniéndola puesta,
como ese instante místico en que uno se desmaya,
desvanece, flaquea, pierde,
como extraviarse en sus propias venas inyectadas de anestesia.

Nunca oí las voces que me impidieron hacerlo,
los gritos lastimeros o el llanto impotente,
nunca sentí el jalón, el abrazo que resguardara mi locura,
Tampoco esperé a que algo de eso ocurriese.

Por lo que procuré levantar mucho  mis brazos, estiré las piernas,
mientras todo el miedo se concentraba en mis rodillas,
me balancee en la cornisa sobre ninguna duda,
respiré hondo para soltar mis manos,
en un instante ya no pertenecía, abrí los ojos...

sábado, 6 de abril de 2013

Descifrar los sueños

Cerrar los ojos y despertar en el laberinto,
tocar y abrir las puertas a nuevos enigmas.

Asumir la presencia de aquellos que ves
pero no están realmente,
tan solo son bloques de hormigón con figura humana,
deshabitados de alma y sangre.

Andar sin rumbo hacia y en tu interior,
Guiado por los astros y el miedo,
Sin poder tocar lo palpable,
sin que tu abuelo muerto, tu madre histérica,
tus buenos amigos adviertan tu presencia,
Ni siquiera tu voz,
que se vuelve un tormento en tu cabeza
y es apenas un murmullo en el panteón de la noche.

Las casas y edificios se elevan al cielo,
todo es lejano y común, todo y nada lo has visto,
caminas convencido de que recordarás tu misión,
atento a las señales, a la vía de escape,
la escalera de emergencia]
Pero las señales son mudas, ciegas,
Te mareas sobre tus pies, vomitas,
Y la esperanza de encontrarte colisiona con tu infancia
con las noches de lámparas encendidas,
con la ausencia de tu padre, los ladridos
y extraños sonidos que perturban la paz de los inocentes.

Sin razón alguna, como es obvio,
el mundo que te vigila desde las raíces empieza a inundarse,
correr resulta tan difícil,
como si las manos de Dios sujetaran tus piernas,
en ese lugar no hay dos como tú,
la presencia de otros soñados resulta inútil
son incapaces de auxiliar tu angustia, sostenerla,
ayudarte a respirar sin el peso de un elefante en el pecho.

Miles de esquinas confunden tu destino,
empañan las voces que te guían,
pero tu boca muerde el camino a seguir,
nada te detiene en la búsqueda del inevitable momento
en que despiertas agitado sobre la cama,
corres y gritas,
sin avanzar un paso, sin ser oído,
pero te aproximas,
te desprendes de tu vida, la empeñas…
solo por alcanzar la luz, por descifrar las quimeras,
                                                           Verlas arder…

ahora, descansas a un paso de tu habitación,
no hay muros que impidan tu entrada,
la observas con ansiedad, con deseo,
cierras los ojos y despiertas en el laberinto.

Blanco

En el tambor

Mi cabeza es como un arma, un revolver,
siempre próximo a dispararse y a veces lo hace.

Punto de mira

Empieza por quemar las páginas,
sin contemplación, sin distinguir entre buenos y malos
arrasa todo a su paso.

Va dejando marcas como la de los cigarrillos en la piel.

Eyector

En el trayecto, las estrellas se desprenden del cielo,
caen de éste  como paracaídas en llamas,
incendiando la memoria y las respuestas.

A su paso, las miradas proyectan el calor,
en sus ojos es visible la extrañeza y el vacío,
sintámonos aturdidos intentando comprender
el significado de las palabras.

Disparador

El sonido que deja mi revólver,
El murmullo incomprensible de lo que espetan sus bocas,
Ambos se vuelven el eco insoportable
que derrumba los muros de Babel.

La luz no es suficiente,
las luciérnagas explotan tratando de alumbrar a los desolados,
los desiertos repletos de indiferencia-insolencia-.

Boca de fuego

En mi y en torno a mí, todo se achica,
se junta, se lastima, como reces al matadero
y la tinta indeleble que mancha mis manos,
devora mi instinto, mi identidad
en el mismo instante que se revela,

Quizás ya es tarde, muy tarde...
las iguanas ya empezaron a llegar.

Adiós a las luces, adiós a la ilustración.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Momento inusual

Desconocía el poder de su sonrisa,
Lo hipnótico de su fragancia,
Morir en ese instante hubiese sido justo,
Pero quedé paralizado,
Mudo ante la conmoción....
Inundado de tan bonita presencia.

martes, 13 de noviembre de 2012

Notas esenciales de lo que sucede en la oscuridad


1
Sabía que te encontraría,
Aunque ciega me hallaste.

¿O sería yo el que iba tropezando con el mundo? 
Buscando terrenos baldíos donde sembrar un amor.

El camino, los pasos erráticos,
cuando uno quiere encontrarse, 
terminan siendo una encrucijada catastrófica.

Nada bueno resulta descendiendo al interior,
esculcando la cajita que llamamos alma, 
Para terminar sorprendido de todo el alimento edulcorado 
con el que creíamos que nos encontraríamos a nosotros mismos.

Por eso tiemblo de miedo
cada vez que tengo la oportunidad
de quedarme en silencio
                     y revisarme.

Sin embargo, cuando las paredes se callan
y la noche es tan solo un lejano y estático ruido, 
me encuentro,
inevitablemente me expongo al encuentro, 
Doy cara con la frágil y delicada estabilidad, 
con las emociones licuadas y vertidas por equivocación sobre el mantel.

2
El mantel vendría siendo
lo que la vida me envasado durante el día, 
                             [es decir, solo cuando hay sol, 
Las manchas, (o la noche),
tienden a resaltar todo lo que evado                                                       creyendo que soy feliz.]

En las machas estás tú, 
con el pasado más presente e inoportuno, 
Cegándome con la venda de hipocresía...
...creyendo que el olvido no es amor.


En las manchas estás tú,
presente como el día de hoy distinguido en el calendario con negrita, 
el que me acobarda, al que he sido incapaz tan siquiera de mirar fijamente, 
de permitirle entrar y hacerlo mi huésped, 
o simplemente entregarme a sus curvas y desbordada bondad.

En las manchas estás tú, 
acercándote con rapidez a un destino desconocido, 
atraída a la tierra por la gravedad de lo sexos,
violada por la luz, por las palabras ordenadas y listas para amar.

3
Por eso supe que volvería a encontrarte,
tarde o temprano te hallaría en mi caja de temperas, 
con la etiqueta ilegible y la tapa mal cerrada.

Muerto de miedo cogiéndote en mi mano,
con el presentimiento de algo fatal, 
Sabiendo que nuevamente te habrías diluido
Quizás en un par de tacones rojos,
o en el pálido azul de una postal, 
mientras toda mi cordura volvería a ser un instante,
                                                Efímero,                                             [y nada más.