martes, 12 de abril de 2016

Saturno

Quebré la botella que contenía al universo
Ya no tenía en mis manos la mancha inexplicable de Dios.
Yo solo quería divertirme
Pero ahora el infinito se desborda en la ventana.

Cerré un ojo para mirar por el telescopio
Como la noche abarcaba todo lo que una vez estuvo en mi mano
Millones de estrellas brillaban como paracaídas en llamas
Sin embargo, no veía la historia tardía de los astros
Sino el preciso instante en que nacían y morían.

Un instante eterno de insignificancia humana
La mirada del hombre ante un agujero que devora planetas
Pero Marte hizo de nosotros instrumentos de guerra
El cosmos nunca ha sido un sueño inalcanzable.

Desde la ventana distinguía la historia de todos nosotros
La forma en la que el polvo grababa el universo
Siempre estuvimos en la cabeza de la creación
Solo queríamos divertirnos.

Así que tomé una escalera para aproximarme a todo
Para ver de cerca la gloria que Medusa convirtió en piedra
El sol me abrazaba con sus rayos letales
La luna también era una bola ardiendo con brillo ajeno.

Estaba flotando…

Atraído por las piernas abiertas de Venus
Inconsciente de lo que sucedía
Mi cuerpo era cubierto por la lluvia perpetua de Venus
El planeta donde no deja de llover
                                    El manantial eterno del universo.

Estaba flotando…

Miraba a la tierra tan lejana, extraña, azulada y deforme,
Tomé el caleidoscopio para ver el hogar al que no volvería

El sol se hundía en el mar
Mientras un muro naranja se alzaba hasta el cielo

Un atardecer, solo eso…

Pero mientras la bola de fuego era tragada por el azul marino
Saturno emergía a la superficie, tan liviano como una verdad

Imagina a Saturno…flotando en el mar, como una verdad. 

A mi amigo Carlos. 

martes, 9 de febrero de 2016

Incomodidad

Creer que hemos perdido la razón,
que ninguna vela puede apagarse bajo una copa.
y que el universo nos ha exhalado por una esquina,
por un borde que se contrae en el tiempo.

Sentir que estamos sobre una cornisa que se deforma
cada vez que  sobre ella alteramos el curso del viento.
cada vez que juntas tus manos para domar al mundo.
Ese momento insignificante en el que parpadeas.

Llegaremos a tiempo para tender la cama
y tomar el sol a través de la ventana de la casa
para derramar el agua sobre la mesa
y manchar nuestras ropas de perfumes baratos.

Es la cordura que lustra mis zapatos
brillan esclavizados desde el suelo que los sostiene
me miran, alejados, distantes del grano entre mis cejas
es difícil no intentar vomitar sobre esta indolencia.

Confío que llegaremos a tiempo para perder la razón
para insatisfacer al mundo que mira con recelo.

Estamos destinados a usar la ropa bajo la piel
para contrariar cada acto de fe con modesta irreverencia.
para dar de que hablar al resto, estar y no estar,

despedirnos de entrada y reírnos como locos que no entienden nada.