jueves, 14 de agosto de 2008

Ya era hora (carta nº 1)

La soledad que llevo
Conmigo, o mejor
Dicho la soledad que
Me sigue, tiene un aire
A ti.
Y esa soledad que es tuya
Y mía y de nadie mas es la
Que no nos está dejando vivir,
Es la que de repente llega y te
Cierra los ojos, te enfría los labios
Y te llena el rostro de apatía.
Esta soledad tiene nombre y
Apellido, hasta apodo le otorgado,
Pero hoy no digo nombre, hoy no.
Mi soledad que también es tuya,
No tiene compañía, debo suponer
Que igual a las otras soledades su
Única pareja es la melancolía,
Que son como dos gotas de agua
Por dentro y por fuera,
Que no pueden consolarse por
Mucho que lo intenten.

Me he puesto a pensar que
Si nuestras soledades se unen
Y dejamos que partan juntas,
Ellas por su rumbo y nosotros
Por el nuestro,
Ellas viajando por el mundo
Sin colores y nosotros tratando
De encontrar el color de nuestro
Mundo podremos superar la etapa
Mas larga y mas triste del amor,
Y poder ver la soledad de lejos y
Hasta burlarnos de ella,
Por fin diciéndote que feliz estoy
A tu lado sin esta soledad que me
Abrumaba y esperando que tu digas
Que feliz me siento de que tu bendita
Soledad se haya largado con la mía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"mi soledad baila triste en el silencio que dejó tu ruidosa ausencia" yo!

buen poema,.. a mi juicio! exios hermano!

luis miguel baclini martinez dijo...

Tu soledad y la mia aunque acompanada parezca no tiene remedio en este mundo sin naturaleza, por eso te digo con toda firmeza tu alma en la mia se encuentra. Dios contigo y conmigo, gran poema hijo mio!