domingo, 7 de febrero de 2010

Lápices e ideas.

Hoy, estamos ahogados en odio,
¿Cuánto más puede descender la
cuota de esperanza de todo un pueblo?

200 años de historia, de sangre,
de espadas blandeando en busca
de sueños de libertad.

Ayer, sólo éramos principiantes
en el deseo difuso de nuestros derechos.
Y aun hoy, nos hallamos tan a la deriva.
Cuanta tristeza.

A veces me pregunto, ¿si hemos olvidado
la deuda que tenemos con nuestros antepasados?

¿La perenne misión de conservar la
libertad a través de la democracia?

200 años después, Bolívar es tan solo
una cara acuñada en una moneda,
Miranda un Estado gobernado por la incertidumbre,
El Gran Mariscal, una calle; Bello, una universidad
que está próxima a olvidar los valores de ser ciudadano.
Y otros tantos ilustres que ahora solo son billetes,
avenidas, y un centenar de papelillos que encarecen
la lucha de nuestros próceres.

Me pregunto, ¿Qué necesitamos? ¿a dónde vamos?
Dios y 30 millones de personas conocemos nuestras
penas, pero a muchos se nos está olvidando encararlas.

¿La democracia es el fin o el camino hacia la libertad?

Sentimos tristeza, desesperanza, nostalgia.
Pero también sentimos vergüenza; o debiéramos, al menos.
Porque sin darnos cuenta estamos abandonando la patria,
La tierra que nos has parido y nos ha criado.

Cuando una madre llora, nosotros lloramos con ella y por ella.
Cuando una madre pare a un hijo, espera lo mejor de él.
Cuando una madre sufre, sus hijos están allí para alzarla.

A un bicentenario de lucha y sacrificio,
Venezuela es la única mujer a la que nos debemos,
por la que lloraríamos, gritaríamos con brío,
con los huesos, con el alma, la bien amada libertad.

Que el mundo sea testigo que los hijos de esta tierra,
siempre estarán firme ante las adversidades.
Que nuestros padres se enorgullecen de ver en
nuestros ojos, la mirada de la independencia.

Queremos que este continente americano
sepa que no existe un criollo como el nuestro.
Que 1811 aun arde en nuestros corazones.

A la juventud venezolana, a los estudiantes,
tengamos estas frases como estandarte
ante la batalla contra la ineptitud y la desgracia.
"Si este país nos necesita, no iremos corriendo
a alistarnos a las FF.AA; no lo haremos. Tomaremos
nuestros lápices y cuadernos y construiremos
una nación con nuestras ideas.

Y cuando deseen callarnos, recitaremos a Gallegos,
Y si quieren dividirnos nos pintaremos angelitos negros.
Y si nos exilian o encarcelan Miranda se dibujará en nuestros
pechos.
Y si nos quieren ver morir, lo haremos de pie
con la frente en alto, con los ojos abiertos,
para que nuestro verdugo, sienta en sus tripas,
como quema nuestra mirada de independencia,
y pueda ahogarse en el llanto de nuestros sueños,
Y asfixiarse con el hambre de justicia que clamamos
los hijos, el futuro...de América Latina.

L.B.

1 comentario:

Asturiela dijo...

lo unico que puedo decir es que este ha sido un texto fluorescente. que quema los ojos al quererlo leer pero que tambien ilumina cuando la oscuridad lo necesita.

vivir con los ojos abiertos para encarar la muerte (y viceversa).