viernes, 11 de junio de 2010

Muchachos

Así estamos, consternados rabiosos

Mario Benedetti

Pero además,


Condenados y rabiosos,

Condenados a vivir en un sueño perenne,

A vivir el futuro desde el presente,

Sin tocarlo, sentirlo, crearlo tal vez, recrearlo nunca.


Condenados a la lucha, a la sangre,

A los peajes improvisados,

A la ineptitud de quienes nos gobiernan.


Llenos de rabia, de angustia,

Zozobra, de penas.


Mientras los otros se embriagan,

Nuestra vida deambula por la

Lucha de los derechos civiles,

Cosa que para algunos países,

Hace dos siglos fueron libradas.


Pero nosotros no,

La muchachada venezolana aun

Se embriaga de malas conductas,

Nuestros viajes y fiestas son

De otro color, de otra forma,

Reuniones clandestinas,

Cargamos ron, es cierto,

Y una que otra bandera, vinagre,

Molotov, un grito que se hace

Grande en la calle.


Nosotros creceremos distinto al

Resto de la juventud,

Nuestra identidad, ambiciones,

Metas, la noción de patria

Será distinta.


Los que nos ha tocado vivir,

Y lo que en un futuro será

Reforzar las bases del pasado,

Se convertirá en nuestro día a día,

Esa salida al bar, al circo (no éste,

Si no el de verdad), el que tiene payasos

Pintados de colores, y no sujetos

Haciéndose los payasos tras nuestros

Colores.


Soy feliz de ser quien soy,

Este país me ha hecho un hombre,

He visto y sentido cosas que ningún

Fulano de 18 años en su existencia

Se imaginaría.


Los perdigones incrustados

En la espalda,

Las nauseas, la asfixia, el

Calor y el hambre,

Las peinillas rompiéndome

Las piernas.


Se supone que somos jóvenes,

Se supone que tendríamos que

Divertirnos, ser felices, tener novia,

No tener miedo de los agentes,

Sentirse seguro cuando se oye

Una sirena.


Pero no,

Nos tocó revolucionar al país,

Romper las cadenas que vulneran

Nuestra democracia.

Porque conocemos la historia,

Entonces tenemos una idea de

Como será el futuro,


Y aquí estamos,

Consternados, rabiosos,

Pero orgullosos…de ser estudiantes,

Porque nosotros somos: la verdadera revolución.

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