miércoles, 22 de febrero de 2012

De mentiras

1
Cuando yo miento, ella adelgaza,
Mi sinceridad es la balanza
Entre su risa y sus costillas,
Entre todo lo bueno y su ausencia.

Cuando yo miento, se siente satisfecha,
Cada mentira es un kilo al aire,
Y las caricias se vuelven frágiles
Mientras todo el amor pierde el apetito.

Cuando yo miento, el hambre se pierde por ojos,
Cae indefenso por las mejillas, ignorado.
Suele ser un grifo sin llave de paso,
Un mar incontenible de insomnio y pesadillas.

2
La mentira es necesariamente un postre,
                                    Lo más parecido a un placebo]
Aunque, si se come frío sabe a decepción,
Cuando lo comes caliente huele a traición,
Pero si no se come puede saber a humillación.

Una mentira, dos mentiras, tres y cuatro,
Pierden su misión cuando uno es el engañado,
Cuando su ausencia es la dosis de voluntad
                                               [Que un hombre necesita
Para no ser el payaso de su propia blasfemia.

Yo mentí para no lastimarla,
Pero su postre lo sirvió caliente (o frío), no sé,
Y tengo deseos de que no llore más kilos,
De que tanta nostalgia se convierta en hambre.

3
Los postres suelen ser pecados para algunos,
La mentira -sin excepción- es un pecado para todos.
Ojalá no sea tarde, para dormir con la piel al aire,
Para decirle te quiero enredado en su mirada.

Soy entusiasta-lo sé-, soy un puñado de ilusión,
Pero con eso no basta, sin ella mucho es lo que falta,
Eso que dice: Lo poco que tienes: tus sueños,
                                                                                       Tu cuerpo, tus deseos.

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