Caracas.

5:30 a.m.

La ciudad que madruga antes que Dios,

La de calles oscuras,

La ciudad y su gente deambulando

A sus trabajos por el fenómeno de la

Inflación.


La ciudad que devora personas,

Consume vidas en largas procesiones

Diarias que van directo al cementerio,

Porque todos los caminos conducen

A Plaza Venezuela. Y el maldito

Claxon nos despierta o aturde el

Alma en nuestra cansada jornada

Que apenas comienza.


10:00 a.m.

La ciudad de los grafitis rojos,

La que nos manipula sin siquiera saberlo,

La que nos llena de odio sin siquiera sentirlo,

En Caracas están:

Los que hacen su vida a bordo de un malibú,

Los que se la arrebatan en un deportivo

De desesperación,

Y están los que le roban la vida a otros

En un jaguar con ruedas.

Así es Caracas, la coqueta,

Nos disfruta y nosotros a ella.


12:30 p.m.

Caracas, este gran estacionamiento

Solía decir Salvador Allende,

Los colectivos convertidos en hoteles

O en salas de estar,

El hambre que se posa justo en el

Ombligo y el microondas que espera

Desenchufado en la oficina,

Café, corbatas teñidas de café,

Medias rotas y leve sudor en la sien.


No sé ustedes, pero no me gusta comer

Cuando el hambre me mira,

Aunque Caracas es así, moribunda,

Descuidada, llena de políticos que nos

Cogen diariamente sin siquiera notarlo,

O peor aun nos hacemos complacientes.

Somos cómplices de la costumbre,

Somos herederos de la miseria,

Y este día no come, el hambre que me mira

...no come.


4:00 p.m.

Los que vuelven, los que apenas salen,

Los que se quedan con angustia,

Caracas se vuelve a llenar de odio,

Mientras el Ávila anuncia que el cielo

Está a punto de explotar,

Radio INAMEH pronostica lluvias dispersas

En toda la capital, por favor, se les sugiere,

Tener a mano: su salvavidas y remos,

Los más equipados podrán disfrutar de una

Buena pesca por la crecida del Guaire,

Conserve la calma y ruegue que el agua

No contamine el cerro de tristeza.


6:30 p.m.

Muchos nos acostumbramos a ver el

Atardecer a través del parabrisas,

Desconcertados en la cena que se

Aproxima (los que pueden cenar),

El cansancio está tan apoderado

Del cuerpo que el odio cede el paso

A una hermandad producto del

conocimiento de que todos en este lugar

Padecemos la misma situación.


Poco a poco van bajando de la nube gris,

Oliendo a asfalto caliente,

Unos son recibidos por la bondad de

Labios y senos,

Otros por un sobre de deudas atrasadas,

Unos con la esperanza de una cita en

El contestador,

Y muchas camas acostumbradas al

Roce de los zapatos y correas,

Donde el sueño no consiente su desalojo


9:45 p.m.

La capital se convierte en un pesebre

Lleno de luces,

Y animales que parecen mansos,

Desenfundan sus armas de autoridad,

Malditos los policías que nos

Meten la mano en el bolsillo,

Maldita las alcabalas donde nos

Siembran monte sin ser vegetarianos.


Y bendita la fortuna de no caer en sus

Requisas, en sus criterios i-legales,

El certificado médico vencido y tú sabes,

Algo pa´l refresco.


1:50 a.m.

Caracas es lo más parecido a un circuito

De carreras,

La noche está cediendo y muchos duermen,

Otros se duermen cuando no deben,

Ruidos dispersos como la lluvia inundan

Los oídos, veloz y raudo suena el miedo,

O la felicidad de andar a más de 120 kilómetros

Por hora a través de la ciudad de la furia.


Que se llenen los pulmones de este aire,

No merecemos esto,

Mejor vamos directo:

Un metro con oxigeno para sus huéspedes,

Arterias o morfina para la procesión de

De autos en exhibición.

Balas de comida y techo para el desdén

Y la desdicha.


Que la policía nos guarde, bien lejos

De nosotros, de mi espalda, de tus nalgas,

De las inspecciones sedientas de lujuria,

Poder, necesidad o gusto.


Caracas no aguanta más muertos,

La morgue no, Caracas, la ciudad sufre, llora,

Mi abuela llora, tu abuelo se angustia,

Tu mamá siente ese sustito en el corazón,

Se ha ido, te juro que él se ha ido,

Y entonces empieza a llover dentro de las casas.


A cualquier hora,

Dame una razón para no odiar esta ciudad,

Pero también dame una razón para no quererla…


“Caracas, tu pares sueños a diario, mientras otros encañonan la esperanza de ponerte en alto.”

L.B.

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