Incomodidad

Creer que hemos perdido la razón,
que ninguna vela puede apagarse bajo una copa.
y que el universo nos ha exhalado por una esquina,
por un borde que se contrae en el tiempo.

Sentir que estamos sobre una cornisa que se deforma
cada vez que  sobre ella alteramos el curso del viento.
cada vez que juntas tus manos para domar al mundo.
Ese momento insignificante en el que parpadeas.

Llegaremos a tiempo para tender la cama
y tomar el sol a través de la ventana de la casa
para derramar el agua sobre la mesa
y manchar nuestras ropas de perfumes baratos.

Es la cordura que lustra mis zapatos
brillan esclavizados desde el suelo que los sostiene
me miran, alejados, distantes del grano entre mis cejas
es difícil no intentar vomitar sobre esta indolencia.

Confío que llegaremos a tiempo para perder la razón
para insatisfacer al mundo que mira con recelo.

Estamos destinados a usar la ropa bajo la piel
para contrariar cada acto de fe con modesta irreverencia.
para dar de que hablar al resto, estar y no estar,

despedirnos de entrada y reírnos como locos que no entienden nada. 
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