Mesiánica

Yo conocí una mujer

A la que Dios le picaba el ojo.


Yo diría que era…

Una mujer extraterrestre

O más bien celeste ¿no lo sé?

Pero a su paso encendía los

Faroles de las calles.


La absoluta oscuridad era

Tragada por debajo de su falda,

Y cualquier maldad que la envolvía

Era envenenada por sus pechos.


Ella que con su sonrisa dirige los

Azares y el destino de los hombres,

En el infortunio de los que la desean,

En la tristeza de los que llegan a amarla.


Yo la conocí cuando amanecía

El día]

Y hasta entonces no sabía

Que la mañana usaba brassier.


Cuando me concentro puedo recordar

Su aroma y hacerme presa,

Hasta bambolear como un barco

A merced de las olas.


Ella supo dirigir mi tristeza,

Tan extraordinaria era que

La iglesia hubiese considerado

Un suicidio morir entre sus brazos,

En consecuencia,

una vacante en el cielo]


Hoy, alcanzo a decir que ella es tan

Solo cinco o seis palabras, no más,

Algo así como una oración para recordar

Lo que se debe olvidar.


Aunque personalmente,

Siempre que rezo, blasfemo.

Y estas oraciones lo único que logran

Es reforzar mi nostalgia.


L.B.

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