jueves, 14 de agosto de 2008

Hablando con Dios (de ella)

¿Qué pasaría?, Dios mío,
Si no puedo dejar de pensar en ella,
¿Qué autobús tendré que abordar?
Para no sentarme junto a su mirada
Que se asoma en la ventana,
¿A que cantera de sueños iré
Por las noches?, para que su piel
No roce la mía mientras duermo,
¿Que pasaría? Dios mío,
Si no dejo de pensar en ella…
Si no dejo de pensar como sonríe
A los amaneceres, mientras el sol
Se matiza en sus ojos cafés.

Es inevitable el cosquilleo, al recordar
Como mi mano tomo la suya, como
Sus ojos se reflejaron en los míos, casi
Como si fuesen a devorarse, a fundirse,
Sentí paz y un deseo profundo de nadar
Entre sus labios.

Dios mío, ¿habrá un problema?, si deseo
Hablar de ella en segunda persona, porque
Es en segunda persona que me esta dejando
Sin aliento…
…porque donde miro, te siento y donde no
Quiero verte, te hallo; advierto tu olor al
Caminar y no evito cambiar de acera, disfruto
El encuentro de nuestros rostros casi
Desconcertados, buscándose y rebuscándose.

Te he empezado a soñar despierto, y he ido a un
Especialista para que me indique si estoy loco,
O si tengo una leve propensión a la esquizofrenia,
Porque te encuentro en mis libros de historia,
En los audífonos de mi walkman, en el crucigrama
Matutino que suelo resolver por las tardes,
Te encuentro en mis palabras, en las notas de una canción
Delirante, entre mis prisas y parsimonias, en el vagón
Del metro y en las vallas de las avenidas…en la pared
De un restaurant y en los asientos de una iglesia, en donde
Coloco mi mirada allí estás, como si nacieras de mis
Peticiones a Dios, el Azar y a la incertidumbre de no saber
Si me oíste porque la cordura te ha cerrado la boca.

Pero a pesar del diagnostico del especialista o de la certera
Incertidumbre, estoy seguro de algo:
Pasaría, que si no dejo de pensarte, hallarías un
Poema en tu buzón cada mañana al despertar.

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